martes, 9 de diciembre de 2008

FE DE VIDA


La vida es una oportunidad, aprovéchala.
La vida es belleza, admírala.
La vida es beatitud, saboréala.
La vida es un sueño, hazlo realidad.
La vida es un reto, afróntalo.
La vida es un deber, cúmplelo.
La vida es un juego, juégalo.
La vida es preciosa, cuídala.
La vida es riqueza, consérvala.
La vida es amor, gózala.
La vida es un misterio, desvélalo.
La vida es promesa, cúmplela.
La vida es tristeza, supérala.
La vida es un himno, cántalo.
La vida es un combate, acéptalo.
La vida es una tragedia, doméñala.
La vida es una aventura, arróstrala.
La vida es felicidad, merécela.
La vida es vida, defiéndela.
Madre Teresa

lunes, 8 de diciembre de 2008

ABRAZO DE DEDO


Bangalore es una ciudad donde por suerte o porque tiene que ser así no te encuentras mucha gente por la calle pidiendo, pero alguna hay.

Por principio no doy a la gente que me pide por la calle y ello por varias razones: ese dinero en la mayoría de las veces acaba en mano de mafias que mandan a esta gente a pedir, no es una solución a la situación de estas personas y porque si le das a uno ¿por qué no al siguiente que te pide? Al final he optado por ir con unos caramelos en la mochila y si es un chavalillo el que pide se lo ofrezco. Ya se que tampoco soluciona nada pero es una opción, es mi opción.

Hace unos día es Calcuta unas señoras mayores nos pidieron dinero y decidimos que era mejor comprar algo de comer. Rabi se acercó a comprar unos pasteles y yo le dije que sería mejor comprar unos sandwiches vegetarianos. ¡no veais el cabreo que se cogieron las señoras conmigo porque no habíamos optado por los pasteles!

Sin embargo hay ocasiones que se acercan a pedir y eres tu el que recibes. El otro día iba en la moto, de paquete y en un semáforo se nos acerco una mujer a pedir con una bebita de un año o año y medio en brazos. La niña estaba muy seria y le acerque la mano a la cara para hacerle una caricia. Ella se dejó hacer y luego me agarro el dedo muy fuerte, muy seria, mirándome a los ojos muy serena. Cuando el semáforo se abrió como si estuviera sincronizada a él me soltó el dedo, pero muy despacio y me regalo una inmensa sonrisa. Yo sentí que me habían dado un inmenso abrazo de dedo. Esa misma sensación que tienes cuando un amigo en momentos malos te abraza y te dice que no te preocupes, que no pasa nada, que todo esta bien. Eso fué lo que sentí con ese abrazo, esa sonrisa y esa mirada: que todo esta bien.


*parte de este texto lo he puesto en el blog de mi amigo Toi y se lo cojo prestado para compartirlo con vosotros.

domingo, 7 de diciembre de 2008

TURISTA PRIVILEGIADA III






















Esta entrada es sólo para poneros unas fotos y es que de Kolkata tengo tantas imágenes, tanto en mi cabeza como en mi cámara, que se me amontonan sentimientos e instantáneas.
Mi foto favorita. En el Coffee House de la calle de los libreros más conocido como café de los intelectuales, donde sólo se sirve para beber café; donde se reunía Tagore con sus compañeros de andanzas y donde se dice que cualquier bengalí ha de ir por lo menos una vez durante su niñez a tomar un café o nunca llegará a ser un verdadero bengalí.
Los famosos Ricksaw auténticos, los tirados por los llamados hombres caballo que sólo quedan en Calcuta y no por toda la ciudad. ¿Sabíais que la palabra Ricksaw tiene origen japonés?




Es la de la biblioteca que la he vuelto a subir y no se como eliminarla jajajaja.





Un hombre cerca del templo de Kali vendiendo un bebedizo negro betún para aumentar la potencia sexual: o eso o te mueres claro porque con la pinta que tiene muy necesitado tienes que estar.



El paraguas mágico.




Una curiosidad. Se trata de cómo llevan los revisores el dinero en los autobuses que por lo general van llenos hasta los bordes o mejor dicho hasta los quicios de las ventanas.

sábado, 6 de diciembre de 2008

TURISTA PRIVILEGIADA II


Todavía un poco bajo shok y pensando como Escarlata O’Hara dejar los pensamientos para más tarde nos dirigimos al Birla Mandir y al Templo Jainista. Como hay mucho escrito sobre estos dos lugares en internet no le dedico ni cien palabras, pero eso no quiere decir que no sean recomendables, al revés, ambos son preciosos.
Como íbamos dispuestos a probar todos los transportes públicos- finalmente nos faltó el tranvía- nos metimos en el metro, en la estación dedicada a Ranbindra Tagore. Eso si, antes y para reponer fuerzas nos paramos en el Sharma Tea House a tomar un delicioso té con patatas guisadas y una especie buñuelos que rematamos un un dulce bengalí, famosos en el mundo entero y exquisitos para los que por supuesto no sean diabéticos, y para los que soporten tantísimo dulce sin pestañear, No os voy a aburrir pormenorizando nuestro recorrido. Sólo decir que estuvimos en el callejón de los artesanos rodeados de Kalis negras que avergonzadas nos sacaban sus lenguas rojas y que nos dimos un homenaje comiendo deliciosa comida Bengalí en uno de los hoteles pijos de la ciudad de Kolkata.

La foto es del templo jainista. Como sabeis, porque para eso os he dejado el enlace, los jainistas respetan toda clase de vida y por eso se tapan la boca para no correr el riesgo de que entre ningún insecto y de esta forma asegurarse de que no lo matan.
La verdad es que no consigo hacerme una idea de como pueden hacer una vida normal en esta India tan llega de bichos por todos lados.
Hay 5ordenanzas o Jina-kalpa practicadas por los jainistas :
ahimsa (no violencia)
satya (veracidad)
asteya (no robar),
brahmacharya (castidad) y
aparigraha (desapego de lo material).
El aparigraha, creo que le interesará a Ana y a María aunque por razones diferentes, pero no se si estarán tan de acuerdo con lo de la penitencia.

TURISTA PRIVILEGIADA


El lunes fue día de turismo, pero un turismo absolutamente de lujo.
Tuve el inmenso honor de conocer Kolkata acompañada por Rabi, pero no en calidad de guía sino en calidad de amigo. Como sabía que no iba a haber forma humana de que me aceptase las rupias que el cobra por dar este servicio, el día anterior y tras duras negociaciones habíamos llegado al acuerdo de que el dinero que debería haberle pagado como guía, se lo daríamos a los curas de Navo Jibon. A los dos nos pareció un buen trato y por eso disfrutamos, aun más, de la excursión por la ciudad.
En primer lugar y como yo me había puesto muy pesada con ello, fuimos a Templo de Kali. Rabi se queja del acoso que sufren los turistas dentro del templo por gente que intenta venderte de casi todo. La verdad es que como yo entré con las manos vacías pués Rabi se quedó fuera con mi mochila, nadie me molestó en absoluto y pude asistir a pujas de enamorados, de mujeres mayores que pedían por sus hijos, de hombres tristes y de hombres santos. Es una de las grandezas de Hinduismo, no sólo te dejan participar de todos sus ritos sino que te agradecen el respeto y en seguida te acogen en sus templos y sus pujas u ofrendas.
A la salida del Templo de Kali y tras un pequeño paseo por callejas llenas de tenderetes llegamos a algo para lo que reconozco que no estaba preparada. A Rabí se le pasó decirme donde íbamos o dado que el lo hace a menudo, no le pareció importante avisarme, pero en cuestión de pocos minutos pase del colorido y bullicio del templo de Kali y sus calles, a la tristeza de La Casa de los Moribundos de Madre Teresa. No me arrepiento de haber entrado, pero sigo sin tener claro si me parece “decente” que dejen entrar a los turistas, que es lo que somos, en un sitio donde lo que tiene que reinar es la privacidad. Lo que desde luego me escandalizó es que me dijeran después que si pides permiso te dejan hacer fotos: inaceptable.

viernes, 5 de diciembre de 2008



Como parece que hoy funciona un poco el internet voy a subir dos videos, los primeros que he hecho con esta cámara. Son de niños del barrio de Navo Jibon y se que a Fernando, a Rabi, a Manex y a Robert les traeran buenos recuerdos.


Qué conste que fué el niño el que me insistió para que le grabara.

NOTA: Al final a sido sólo un video porque internet funciona pero tampoco tanto, y después de tener que reiniciar varias veces más vale un video en mano que ciento volando por el ciber.

jueves, 4 de diciembre de 2008

NABO JIBON, niños y más niños


El domingo iba a ser un día duro. Duro por la realidad que nos íbamos a encontrar en Nabo Jibon, y duro por el calor que hacía, que unido a la polución que cubre permanentemente Calcuta, por mucho que Rabi diga que no, hace de la supervivencia en esta ciudad una tarea realmente difícil. Robert fue el que nos habló de Nabo Jibon por primera vez. Él había estado allí durante una de sus muchas estancias en Calcuta.Le habíamos hecho la promesa de ir por allí, y una promesa a un amigo hay que cumplirla, si o sí.
Nobo Jibon es un centro para chavales disminuidos psíquicos del que se encargan unos curas de no sé a qué congregación, pero no creo que eso importe. Como era domingo, en la puerta nos íbamos a encontrar con voluntarios que durante el resto de la semana no frecuentan este centro al estar un poco escondido para el voluntariado que conoce más la labor de Madre Teresa. Tengo entendido además que durante la semana no se deja entrar a chicas voluntarios, sólo a chicos.
Los domingos son días de ducha para los chavales del centro y para los niños del barrio, para los cuales, en muchos casos, es la única que ven durante la semana.
Hace tiempo intentaron la experiencia de juntar a los dos grupos de chavales, los del centro y los del barrio, pero parece que la experiencia no funciono todo lo bien que sería esperable y han decidido no volver a arriesgarse. Por eso los chavales juegan separados por un muro aunque eso no impide que alguno de los chicos del barrio en un despiste de los Padres, se cuele para subirse a los destartalados columpios y traer un poco de “normalidad exterior”.
En la puerta te reciben unos chicos del centro, felices por poder la bienvenida a los nuevos amigos y que desde el principio te dejan bien claro que ellos tienen unas responsabilidades que no todos los chicos del centro pueden asumir. Con mjuy buen criterio, las fotos están prohibidas en el centro, pero ante la insistencia de dos amigos, me dejaron tomar una foto de los dos amigos que vinieron a recibirnos.
La tarea de los voluntarios es ayudar a bañar a los chicos y luego jugar con ellos. La mayoría de ellos lo único que quieren es que les prestes atención, abrazarte y darte besos. Es curioso, es exactamente lo mismo que te reclaman “los niños y niñas de fuera”.
Un gigantesco chico de aspecto nórdico, con rastas pelirrojas no para de trotar de un lado a otro con chicos y chicas subidos en sus hombros, a caballito. Fernando, sudando pide a los chicos que le dejen respirar un segundo y ellos se lo toman al pie de la letra;al segundo siguiente tiene a tres chavalillos reclamando su turno. Rabi no puede articular palabra. Parecería que por vivir en Calcuta Rabi debiera estar acostumbrado a estas cosas, pero quien puede acostumbrarse a según que cosas.
Dos niñas se empeñan en ponerme el fular que llevo al cuello en el pelo y es inútil negarse, si quieren algo lo consiguen. Después se pelean con otras niñas reclamándome “como de su propiedad”. Es difícil intentar convencer a estos chicos que hay que compartir, aquí el que no coge lo que hay se queda sin ello y sin embargo y sin proponérselo no paran de darnos lo único que de verdad importa : cariño, razones para volver, sonrisas, risas, esperanza.
Mientras tanto los niños siguen separados: de un lado del muro, escondidos para una realidad que no los puede aceptar, aquellos a los que no conseguimos terminar de entender porque no son como nosotros; a este lado del muro aquellos niños que son tan iguales a nosotros que es dolorosamente incomprensible que les haya tocado una vida tan diferente.
Agotados y después del reparto de las galletas nos despedimos de todos ellos. Y los que se quedan en Calcuta prometen volver. Los que sabemos que nos vamos pronto de Calcuta, también nos prometemos a nosotros mismos volver, una parte de cada uno de nosotros se ha quedado allí entre los ojos de miradas perdidas, entre las piernas cruzadas con posturas imposibles, entre los gritos de auxilio y entre las risas y canciones de nuestros nuevos pequeños amigos. Gracias Nobo Jibon.

A la hora de comer quedamos con María, Víctor, Marga y una chica india para hacer la comida de despedida de los que se vuelven a España. El menú: salmorejo, tortilla de patata y los famosos dulces bengalíes y para beber cerveza india y vino de rioja.
Por la noche, cómo no a tomar el tecito a El Fairlawn.



miércoles, 3 de diciembre de 2008

SEGUNDO DÍA EN KOLKATA


El sábado amaneció con clases de inglés y desayuno incluido. Después de alimentar mente y cuerpo decidimos darle un gusto a nuestro afán consumista y junto con Rabi y Manex nos pusimos a la tarea de conseguir un look indio, versión europeizada para estos dos chicos a los que el destino ha traído a India por unos 3 años. Es decir, nos fuimos a dar una vuelta por Fabindia, la tienda donde antes o después terminamos casi todos los viajeros que no tenemos pretensiones de mochileros. Y ya que tocaba día de compras, mas tarde nos dimos un garbeo por Market street y sus dos mercados, el cubierto y el de la calle. Faltaban todavía unos días para la barbarie de Mumbay, pero en la calle, policías y voluntarios se afanaban en repartir unos folios con indicaciones de lo que debíamos y lo que no debíamos hacer. Era curioso ver que una de las recomendaciones, la última, era no hacer caso a los rumores. ¡Como si eso fuera posible en India!
Para recuperar fuerzas comimos en el KFC en su versión india, es decir pollo frito picante.
Una vez que ya había anochecido, lo que aquí ocurre muy temprano, fuimos a la biblioteca hispano india. Se trata de un pequeño centro en una de las zonas más tranquilas de Calcuta, donde el Sr Diyajyoti Mukhopadhyay se ha empeñado en trasmitir el cariño que siente por España, la cultura española y el idioma español. Es asombroso como un montón de chicos y chicas se afanan por aprender español y te comentan libros y películas con un entusiasmo que es absolutamente contagioso. Te piden que les corrijas los errores al hablar, te preguntan por tu ciudad y sueñan con poder algún día poder ver en persona todo lo que hasta ahora sólo pueden imaginar a partir de lo que leen y de las películas que ven. Saben que aprender español les puede ayudar en su trabajo: traductores, guías, etc, pero esta claro que no es eso lo único que les mueve. Y es que Dibya, el director de la biblioteca contagia a todos con su entusiasmo. Allí dejé todos los CD que Teo me había dado con documentales sobre Andalucía.
Ya tarde y exhaustos nos fuimos a dormir, al día siguiente nos esperaba un día muy especial.

LA LUNA SONRIE


La gran mayoría de la gente que viene a India destaca una cosa sobre el resto: las sonrisas.
Mi percepción es que en el sur se sonríe más que en el norte, pero tampoco he viajado tanto por el norte como para elevar esta sensación a afirmación categórica.
Lo que si que es verdad es que, en los pueblos y ciudades pequeñas se sonríe más que en las grandes ciudades. En eso, como en otras cosas, la India empieza a acercarse peligrosamente al llamado primer mundo. ¿Será el precio del desarrollo o sólo el de la estupidez humana?
Las sonrisas de los niños, de las que ya he hablado, son algo que te deja el corazón en suspenso, que supone un bálsamo que ayuda a digerir otras imágenes no tan idílicas, con las que también la India te empapa.
Pero anteayer por la noche, es decir la primera noche de Diciembre tuve un regalo en forma de sonrisa con el que nunca antes hubiera soñado.
Intentaba cruzar una de las calles más complicadas de esta zona de Bangalore, la 80th Feet Road aprovechando esa décima de segundo entre un autoricksaw, el autobús y una moto, cuando me dí cuenta que alguien me llamaba desde arriba, muy arriba. Dibujada sobre un terciopelo negro me miraba desde el cielo la luna, la luna sonriendo. Era la luna más bonita que he visto en mi vida. No era capaz de dejar de mirar pensando que igual la vista me estaba gastando una mala jugada. Sé perfectamente que al lado de la luna, a mayor o menor distancia según la estación del año, esta el brillante Venus, pero nunca antes había visto ese otro punto de luz, igual de luminoso. Venus símbolo del amor y Júpiter de la guerra unidos para poner ojos a la sonrisa de la luna.
¡Maldita sea! me había dejado la cámara en casa, para no ir tan cargada. La luna más especial de mi vida y no iba a poder guardármela. Cuando pude cerrar la boca y apartar la vista vi que a mi lado había una mujer de unos 60 años, con un sari muy viejo,también colgada de esa imagen. Nuestras miradas se cruzaron, nos sonreimos y las dos fuimos conscientes de que estábamos recibiendo un regalo muy especial.
No tengo ninguna foto para poder compartirla con vosotros, sólo puedo intentar trasmitíroslo con palabras. Espero que si cerráis los ojos por la noche y miráis al cielo, también a vosotros os sonría la luna.


NOTA: La foto corresponde al artículo de prensa de un periódico indio. la imagen que yo recibí era mucho más bonita que esta, pero a la sonrisa de la luna le debe pasar como a mí, que no le gustan las fotos, porque en ninguna de las imágenes que hay en internet se ha captado la imagen que yo vi.

martes, 2 de diciembre de 2008


Se queja Fernando de que no he escrito lo suficiente sobre Calcuta. Hace poco mas de una semana que estuve allí y sin embargo parece que ha trascurrido una eternidad.
60 horas de secuestro en la ciudad de Bombay, que el mundo entero a podido seguir a través de la televisión; el reencuentro con Mate, a quién no veía hace más de 20 años, el zambullirme desde las calles de Calcuta al lujo de un festival de cine internacional en Goa hace que tenga que volver a recolocarme para poder hablar de Calcuta.
Y es que esa es una de las cosas, no se si mala o buena de este viaje a la India: las cosas ocurren tan rápido, tan seguidas, tan sin tregua que hay ocasiones aunque vivo intensamente las situaciones, pero no soy capaz de retenerlo, la realidad se me escapa al segundo siguiente de haber ocurrido. Es un buen aprendizaje para los que empezamos a entender en propia carne que significa eso de vivir el presente al 100%. Sin embargo, sin engancharme al pasado no quiero renunciar a ese placer que significa volver a vivir los momentos ya pasados; con todo lo que eso conlleva de transformación de la realidad. Pero que es más verdad, lo que vivimos o lo que recordamos.

Como creo que ya comenté, empecé a leer la Ciudad de la Alegría el día anterior a mi visita a Calcuta y lo he terminado en el aeropuerto de Goa de vuelta a Bangalore. Es una de las cosas buenas que tiene el que las compañías aéreas te regalen 4 horas de retraso.
Supongo que existe esa Calcuta que describe el libro o algo que se le asemeja aunque también es verdad que puede hablar con gente de Calcuta que no están nada de acuerdo con la imagen que de la ciudad se da en el libro. Claro que teniendo en cuenta la crudeza de las imágenes, a mi tampoco me gustaría que esa fuera la imagen de mi cuidad, ni aunque fuera cierta.
Sin embargo la Calcuta que yo he vivido es otra y es la que me gustaría contar. Como se que hay amigos leyendo esto que tienen su propia experiencia de la ciudad, les ruego que hagan todos los comentarios, acotaciones y críticas que consideren oportuno. Este relato es sólo mi Calcuta y nada más que eso.

Para empezar he de reconocer que Calcuta es una ciudad a la que nunca había tenido deseos de acudir. Las referencias que tenía me ofrecían una imagen de pobreza, tristeza y muerte, que realmente no eran nada apetecibles. Sin embargo, la pasión que Robert alias Paisa, siente por la ciudad y la transformación que en menos de un mes sufrió Fernando respecto a esa ciudad, fueron definitivos para animarme a hacer este viaje. Por ello les estaré eternamente agradecida a ambos. En el caso de Fer, además, he de agradecer su inmensa hospitalidad.

El primer día hicimos una visita rápida pero intensa a una de las calles más famosas y comerciales de Calcuta, Park Street; da igual donde vayas en Calcuta que antes o después pasaras por Park Street. Una calle llena de buenas librerías como Oxford Books donde me encontré por primera vez con todo un personaje de esta ciudad, Rabi Sankar y donde finalmente pude comprar El Principito en inglés para regalárselo a alguien que “cree” que no le gusta leer. Tras dar un paseo por la calle nos fuimos directamente a saborear un delicioso té en el Fairlaw en cuyo jardín coincidimos con Marga y Eduardo. Marga estaba en sus últimos días como voluntaria en Madre Teresa y este primer encuentro tendrá su segunda parte en Febrero delante de una hoguera en un bosque de Lugo celebrando una queimada. Eduardo es un viajero empedernido y al día siguiente intentaría ver algún tigre en la reserva del delta de Bengala. Ya os adelanto que no vio ninguno....
Si tuviera que describir El Fairlawn diría: verde, té, encuentros y comienzo. Verde porque es el color que predomina desde que entras o al menos a si lo recuerdo, té porque esta buenísimo y bien servido, encuentros porque es el punto de reunión de miles de viajeros y locales y comienzo porque fue el principio de una gran amistad con la ciudad.